Persona mayor haciendo el esfuerzo de mirar el móvil.

Baja visión en personas mayores: cómo saber cuándo acudir a la óptica

Con el paso de los años, es normal que nuestra vista experimente cambios. Sin embargo, algunas alteraciones visuales pueden ir más allá de la simple necesidad de gafas nuevas: hablamos de la baja visión. Este término se refiere a una disminución significativa de la capacidad visual que no se puede corregir completamente con lentes convencionales, cirugía o medicación. Por ello, reconocer los signos a tiempo y acudir a una óptica especializada, como Centro Óptico Borges, puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida de las personas mayores.

Qué es la baja visión

La baja visión no significa ceguera total, pero sí un deterioro que dificulta realizar actividades cotidianas como leer, cocinar o conducir. De hecho, una persona se considera que sufre de baja visión cuando su agudeza visual es inferior a un 30% y/o su campo visual sea inferior a 20º en su mejor ojo, incluso utilizando la mejor corrección óptica. Esto puede deberse a diversas causas, entre las que destacan:

  • La degeneración macular relacionada con la edad (DMAE), que afecta principalmente a la visión central, dificultando la lectura y el reconocimiento de los rostros.
  • Las cataratas, que se dan cuando el cristalino se vuelve opaco, generando visión borrosa, deslumbramiento o colores menos vivos.
  • El glaucoma, que provoca pérdida progresiva del campo visual, muchas veces sin síntomas iniciales.
  • La retinopatía diabética: asociada a la diabetes, puede ocasionar manchas o visión borrosa.

Aunque estas condiciones son más comunes en personas mayores de 60 años, no se limitan exclusivamente a esta edad. Por ello, es fundamental mantener revisiones periódicas en la óptica.

Señales de alerta de baja visión en personas mayores

Detectar la baja visión a tiempo es clave para prevenir accidentes y mejorar la autonomía. Algunos síntomas que deben alertar a las personas mayores o a sus familiares incluyen:

  1. Dificultad para leer o ver de cerca: incluso con gafas graduadas, la lectura puede volverse complicada.
  2. Problemas para reconocer caras: especialmente en ambientes con poca luz.
  3. Deslumbramiento o sensibilidad a la luz: molestias al conducir de noche o al salir al sol.
  4. Pérdida de visión periférica: se nota al chocar con objetos o tener dificultad para moverse en espacios estrechos.
  5. Necesidad de más luz para leer: si la iluminación habitual deja de ser suficiente, es una señal de alerta.

Si se presentan uno o varios de estos síntomas, es recomendable acudir cuanto antes a una óptica especializada.

Cuándo acudir a la óptica

Acudir a la óptica no solo implica revisar la graduación de las gafas. Un profesional puede evaluar la salud ocular, detectar enfermedades y recomendar soluciones específicas para la baja visión. Algunos casos en los que es especialmente importante visitar al óptico incluyen:

  • Cambios rápidos en la visión.
  • Dificultad creciente para realizar actividades diarias.
  • Aparición de manchas, destellos o halos alrededor de las luces.
  • Problemas para conducir o caminar con seguridad.
  • Diagnóstico previo de enfermedades como diabetes, hipertensión o glaucoma.

En estos casos, la óptica puede ofrecer ayudas visuales adaptadas como lupas electrónicas, filtros especiales o lentes con aumentos, que mejoran significativamente la autonomía de la persona mayor.

Prevención y cuidados visuales

Aunque algunas de las causas de la baja visión no se pueden evitar, existen hábitos que ayudan a cuidar la salud ocular en la tercera edad:

  • Acudir a revisiones oculares periódicas, al menos una vez cada 12 meses.
  • Mantener una dieta rica en vitaminas A, C y E, y minerales como zinc y luteína, que benefician la retina.
  • Evitar fumar, ya que aumenta el riesgo de degeneración macular y cataratas.
  • Proteger los ojos de la radiación solar con gafas UV.
  • Supervisar adecuadamente las condiciones de salud como la diabetes y la presión arterial alta, puesto que impactan en la visión.

Además, las ópticas modernas ofrecen programas de seguimiento para personas mayores, adaptando lentes y soluciones de baja visión a sus necesidades específicas.

En definitiva, la baja visión en personas mayores es un problema frecuente, pero no irreversible. Por ello, estar atentos a los síntomas y acudir a la óptica a tiempo es fundamental para mantener la independencia y la seguridad. No esperes a que la visión se deteriore: una revisión profesional puede marcar la diferencia y garantizar que sigas disfrutando de tus actividades diarias con claridad y comodidad.

Si notas algunos de los síntomas mencionados anteriormente o simplemente quieres asegurarte de que tu vista está en buen estado, no espere más: pide ya tu cita en Centro Óptico Borges y protege tu visión con la ayuda de nuestros especialistas.

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